- VALDIVIA, CHILE – El éxito de la edición 2026 del Bierfest Kunstmann trasciende la celebración. Lo que para muchos es una tradición cervecera, representa el pilar fundamental que garantiza la operatividad y tecnología de punta de la Primera Compañía de Bomberos Germania y de emprendimientos y organizaciones locales de la ciudad.
A lo largo de más de 20 años, este evento se ha consolidado como una plataforma de «vuelta de mano» a Valdivia, trabajando con organizaciones sin fines de lucro, microempresas de producción y pequeños emprendedores.
Detrás de esta gran maquinaria operativa se encuentra Ana Jaramillo Álvarez, productora general del evento desde el año 2002. Su historia es el reflejo de la evolución de la marca: Ana comenzó trabajando con la familia Kunstmann desde los inicios de la marca, mucho antes de que la cervecería fuera el referente que es hoy.
Jaramillo recuerda que el Bierfest nació para rescatar la tradición alemana. Tras una conversación con Armin Kunstmann, asumió el desafío de organizar el evento sin experiencia previa en producción, inspirándose en modelos de éxito en Brasil y Argentina.
Con el tiempo, la organización integró hitos culturales como la regata junto al Club de Yates y el rescate del remo en el río durante el verano. Además, se recuperaron danzas tradicionales y vestimentas históricas gracias al trabajo con la Escuela de Danza de Valdivia y el Colegio Alemán, formando incluso bandas de música integradas por niños y jubilados.
Para Ana Jaramillo, tras 23 años trabajando en la fiesta de la cerveza más grande del sur de Chile, la satisfacción es personal y profesional. «Es una lección de vida; te comprometes tanto que pasa a ser una impronta de piel, una relación familiar», comenta, destacando que hoy el evento compite en calidad con el mismísimo Oktoberfest de Munich.
Este crecimiento ha traccionado a proveedores locales como Claudio Roselló, ingeniero acústico que acompaña a Kunstmann desde la presentación de su primera cerveza. Gracias al apoyo y la exigencia del Bierfest, Roselló pudo renovar su tecnología, pasando de equipos antiguos a consolas digitales y sistemas de iluminación de nivel internacional.
«Las ideas de Armin Kunstmann nos posicionaron al nivel de eventos europeos y de grandes ciudades como Santiago», afirma Roselló. Su empresa es testimonio de cómo el evento privilegia la mano de obra valdiviana, permitiendo que emprendedores locales se profesionalicen y realicen trabajos incluso fuera de la región.
En el sector gastronómico, el impacto es igualmente profundo. Fernanda Luzzi, dueña del Café Das Haus, señala que participan desde la segunda edición del festival. Para este local fundado en 1959, el Bierfest es el escenario ideal para potenciar su producto estrella, el crudo, representando un respaldo económico vital cada año.
El beneficio social más crítico se observa en la Primera Compañía Germania. Esta institución, fundada en 1852 por colonos alemanes bajo el liderazgo de Carlos Anwandter, utiliza los fondos del evento para financiar gran parte de sus gastos operativos y mantenimiento de su flota de alta gama.
Actualmente, la «Germania» es un referente en rescate técnico, atendiendo más de 280 emergencias anuales. Los recursos del Bierfest permiten que sus voluntarios se capaciten en Estados Unidos para operar equipamiento de última generación en rescates pesados de buses y camiones.
Recientemente, esta capacidad se demostró con el envío de 35 bomberos para combatir incendios forestales en el Biobío. Todo este despliegue es posible gracias a que 150 personas trabajan de forma gratuita en el festival, transformando el esfuerzo voluntario en equipamiento de salvataje para la ciudad.
Hoy, con 173 años de historia, la Primera Compañía sigue proyectándose al futuro. La alianza con el Bierfest Kunstmann no solo honra el legado de los fundadores, sino que asegura que Valdivia cuente con una respuesta técnica de vanguardia ante cualquier complejidad.
El Bierfest Kunstmann, luego de más de 20 años de historia, se ha transformado en un ecosistema de crecimiento colaborativo, donde el éxito comercial de un evento se traduce en el rescate de las tradiciones culturales y la profesionalización de los emprendedores locales, consolidando a Valdivia como un referente de excelencia técnica y orgullo regional.
